La panorámica de torres de
concreto con el dorado telón del atardecer inspira al sosiego. No puedo pensar
en nada lúgubre ni profundo siquiera, es solo una bella postal que puedo
admirar gracias al que pensó en ahorrar electricidad aprovechando la
iluminación natural a través de esos vidrios. Al verlos por primera vez supe
que no sería el mejor lugar para crear. Imaginé que no saldría más inspiración
que la del silencio de los rascacielos vistos desde lejos, el transitar de los
afanosos trabajadores de oficina, cual hojas secas a punto de quebrarse por
cargar con el mundo a sus espaldas y el monótono desfile del embotellamiento. Necesito
más que eso para encender la chispa en mi cerebro.
Ahora una cálida ráfaga, de
antes conocida pero ahora inesperada, me inyecta su aliento y acaba con el
frío; no tengo que verla para saber que está ahí. Cada vez que me rodea esa
quietud donde todo el que pasa me es invisible y sólo estoy yo junto al papel,
está esa brisa forzándome a levantar la mirada y buscar su fuente. No lo nota,
no lo sabe siquiera y tal vez no le importe, pero no es su culpa; sólo existe, en
eso radica su perfección, sigue su día, su jornada, pero percibo su tibio
hálito como un manto caído del cielo en una fría madrugada. Mi mente creativa
duerme perezosamente en esa caja de vidrio hasta que esa brisa conocida la
despierta con sus manos invisibles, fogosas, intocables.
Es sólo aire, a veces con
una paz interminable, a veces con una furia elegantemente disimulada, pero
siempre que pasa me deja huellas: desordena mis papeles, me nubla la vista o me
arranca el abrigo; es libre, no obedece, no insiste en quedarse, no se deja
atrapar de nadie; sólo pasa, lentamente lo siento acercarse, no tengo que verlo
para saber que estará tan cerca de mí que no podré disimular el excelso
bienestar que me produce, junto con la decepción de saber que así como lleva a
mis venas esa vitalidad adictiva, así de rápido se irá, a levantar las
ordinarias hojas secas que en lugar de ensalzarlo, chasquean quejosas ante su intransigente
caminar.
