Sólo pedía que estuvieras
Nací acurrucada a un muerto,
mi primera despedida
de todas las venideras,
te convertías en padre
y yo en premio de consuelo,
indeseada plañidera.
mi primera despedida
de todas las venideras,
te convertías en padre
y yo en premio de consuelo,
indeseada plañidera.
Me abrazabas, me atendías,
pero siempre sin sonrisas
ahuyentadas por tus penas,
y si el dolor te agobiaba,
buscabas refugio en vicios
o entre el calor de unas piernas.
pero siempre sin sonrisas
ahuyentadas por tus penas,
y si el dolor te agobiaba,
buscabas refugio en vicios
o entre el calor de unas piernas.
Crecía y me hacía más fuerte,
recitaba y escribía,
la clásica niña buena.
Mientras tanto, te alejabas,
ella quería que me amaras,
yo sólo pedía que estuvieras.
recitaba y escribía,
la clásica niña buena.
Mientras tanto, te alejabas,
ella quería que me amaras,
yo sólo pedía que estuvieras.
De mi mente se borraban,
las arrugas de tu cara
y esas ternuras paternas;
notó ella mi aflicción,
por no poder obligarte
a que una llamada hicieras.
las arrugas de tu cara
y esas ternuras paternas;
notó ella mi aflicción,
por no poder obligarte
a que una llamada hicieras.
Años, pasos y experiencias,
excitantes, memorables,
lecciones y enhorabuenas;
errores irremediables,
dolores, también heridas,
abiertas por mano ajena.
excitantes, memorables,
lecciones y enhorabuenas;
errores irremediables,
dolores, también heridas,
abiertas por mano ajena.
Tantas metas ya cumplidas,
logré tanto, fui a la cima
solitaria y placentera;
recordé entonces que un día,
mientras todos me aplaudían
yo sólo pedía que estuvieras.
logré tanto, fui a la cima
solitaria y placentera;
recordé entonces que un día,
mientras todos me aplaudían
yo sólo pedía que estuvieras.
Me río de la estupidez
de la que fui aquella vez,
me planteo tantos dilemas:
Gemidos de dormitorio,
luego son un accesorio
con barrigas cerveceras.
Si se creen tan necesarios,
¿Por qué abunda ese escenario
de la mesa dispareja,
con una silla vacía
con un infante en vigilia
de la imagen que se aleja?
¿Por qué abunda ese escenario
de la mesa dispareja,
con una silla vacía
con un infante en vigilia
de la imagen que se aleja?
“Estará bien con su madre,
la veré más adelante,
la vida es una verbena”,
Sé que no querías ser padre,
nunca quise lastimarte,
solo pedía que estuvieras.
la veré más adelante,
la vida es una verbena”,
Sé que no querías ser padre,
nunca quise lastimarte,
solo pedía que estuvieras.
Soy adulta, con cimientos
de motivación y aliento,
de tenacidad obscena,
gracias a tu decisión
de criar por omisión,
de salirte de la escena.
de motivación y aliento,
de tenacidad obscena,
gracias a tu decisión
de criar por omisión,
de salirte de la escena.
No busco felicidad,
en la horrible mortandad
de la dependencia ajena;
soy yo mi primer amor,
le doy mucho más valor
a lo que mi alma desea.
en la horrible mortandad
de la dependencia ajena;
soy yo mi primer amor,
le doy mucho más valor
a lo que mi alma desea.
Me dicen cortos de mente
que soy sólo una insolente,
que hablo más de la cuenta;
mejor ser una perdida
que errar como muerto en vida,
olvidado en sus cincuentas.
que soy sólo una insolente,
que hablo más de la cuenta;
mejor ser una perdida
que errar como muerto en vida,
olvidado en sus cincuentas.
Vendrá un día de reflexión,
tu final exhalación,
asomará por la puerta;
pensarás, tal vez, en mí,
sin saber que estar sin ti
fue la raíz de mi fuerza.
tu final exhalación,
asomará por la puerta;
pensarás, tal vez, en mí,
sin saber que estar sin ti
fue la raíz de mi fuerza.
Decidiste tu partida,
la hija que no querías
se cansó de ver la puerta,
de esperar esa llamada,
de querer tocar tu cara,
de que un abrazo le dieras.
la hija que no querías
se cansó de ver la puerta,
de esperar esa llamada,
de querer tocar tu cara,
de que un abrazo le dieras.
Quisiera saber qué es peor,
¿que nadie te extrañe en vida,
que nadie llore cuando mueras?
Pídele perdón al cielo,
no a la que en el desconsuelo
sólo pedía que estuvieras.
¿que nadie te extrañe en vida,
que nadie llore cuando mueras?
Pídele perdón al cielo,
no a la que en el desconsuelo
sólo pedía que estuvieras.
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